Quien decide dedicarse al mundo de la fotografía sabe que deberá adaptarse a las necesidades del cliente, dar un servicio, esto implica dedicarse de pleno sin restricciones, siempre fui de la idea que un trabajo no debe sentirse como tal, dado que si cuesta hacerlo probablemente no le pongas la pasión que tienes cuando haces algo que realmente te gusta, alguna vez leí una frase que me gusto y luego de un tiempo empecé a aplicar en mi vida, esta decía: «si tanto necesitas tomarte vacaciones, cámbiate de trabajo a uno del que no las necesites», en reportajes inmobiliarios, foto de eventos, deportes, etc. los factores que determinan el día, la hora, el clima y las posibilidades de realizar el trabajo, casi nunca esta en manos del fotógrafo, es por esto que es un trabajo de dedicación absoluta, y no puedes hacerlo si sientes que pesa la cámara en tu hombro. El secreto esta en NO TRABAJAR, cada vez que salgo a ver un cliente voy con el entusiasmo de quien va a hacer un programa que le gusta. Llego a casa y le muestro las fotos que hice a Flor (mi esposa) como si fueran de un almuerzo con amigos, ya debe estar cansada de ver fotos de propiedades, pero siempre las mira con el mismo interés como si fuera la primera vez, una diosa. Espero muchos tengan la suerte de tener un trabajo que disfruten.

